El malestar en la cultura

HEGEL

MARX

HEIDEGGER

AMELIA DÍEZ CUESTA

Psicoanalista

 

LA LEY DE SOBREDETERMINACIÓN

 

En el ser hablante, que somos, no hay nada que nos llegue del exterior a nosotros mismos o de nosotros a nosotros mismos que no sea previamente procesado. Pero ¿qué quiere decir proceso?

Letra muerta o letra viva para el sujeto, quiere decir que ha habido proceso o no ha habido proceso, ha habido implicación o no la ha habido, ha habido sólo racionalización o ha habido implicación inconsciente.

Freud propone la complejidad de un aparato psíquico que en su forma más simple es una articulación de inconsciente y preconsciente- consciente, de manera que nada llega al sujeto, nada llega a la conciencia del sujeto que no llegue previamente al inconsciente o al preconsciente. Y nos dice que en el inconsciente la energía está libre, los significantes están libres, mientras que en el preconsciente- consciente la energía está ligada a representaciones de palabra, los significantes están ligados a representaciones de palabra.

Una condición es que lo inconsciente no se hace consciente sino por medio de la interpretación, es decir en transferencia y con asociación libre, mientras que lo preconsciente con una pequeña dosis de atención puede alcanzar el grado de consciente. Entre lo inconsciente y lo preconsciente-consciente hay una censura constituyente, una barrera que no se puede atravesar, sólo algunas ramificaciones del inconsciente bajo el precio de una deformación pueden manifestarse en el preconsciente y después en la conciencia, y sólo si alcanza algunas de las consideradas manifestaciones de lo inconsciente: sueño, lapsus, olvido, tropiezo, acto casual, síntoma, chiste, repetición, negación, etc...

El sujeto puede relacionarse con él mismo, con los otros, o con cualquier otra realidad con implicación inconsciente o de manera superficial, es decir sólo con su preconsciente, por ejemplo, puede leer queriendo conocer con una memoria preconsciente o puede dejarse leer por el texto lo que le llevará a saber, a transformarse con la lectura, es decir puede saber con una memoria inconsciente.

Los enunciados de cada sujeto muestran si el sujeto está implicado o si habla para hacer ruido, con procesamiento psíquico o sin procesamiento. Es por eso que todo proceso es proceso primario y secundario, puesto que se lee desde el enunciado, se escucha desde el saber teórico de que no hay dicho del sujeto que no tenga que someterse a esta doble versión, lo cual quiere decir que si no sabemos escuchar no podremos interpretar lo que el sujeto habla, y por eso decimos que siempre se dice más de lo que se dice y menos que lo dicho.

Implicación inconsciente quiere decir que sólo después sabremos, que sólo si seguimos conversando sabremos, y por eso decimos que las conversaciones se hacen, que es el futuro el que determina, nunca el pasado, y que la sobredeterminación es teórica, quiere decir que si el sujeto está implicado habla con efectos de metáfora y metonimia, con sustitución significante, es decir hablando de otros, y con desplazamiento del afecto. Por eso podemos decir que cuando un sujeto tiene miedo a esto, miedo a lo otro, miedo a tal, miedo a cual, lo que es verdadero es que tiene miedo, aunque a lo que dice tener miedo es falso, debido al desplazamiento significante.

Para hablar de sí mismo lo hace por medio de otros, mientras que para hablar de sus afectos lo hace hablando de sus afectos a otras cosas.

Así podemos decir que el síntoma es una metáfora y el deseo es una metonimia, por eso la metáfora se liga a la cuestión del ser y la metonimia con su falta, por eso que la metáfora siempre es metáfora del sujeto y la metonimia es metonimia de su deseo.

Que todo proceso psíquico sea proceso primario y secundario, sea con proceso inconsciente y proceso preconsciente-consciente no quiere decir que todo proceso preconsciente-consciente sea proceso secundario. Podríamos decir que es por proceso que es primario y secundario, es por acto que la palabra del que habla es enunciado y enunciación.

Ni el amor es un sentimiento ni el habla es un sonido, todo en el ser hablante es un acto significante en el cual no pueden

faltar ni el otro imaginario (un otro semejante), ni el Otro simbólico (un otro hablante, un lugar del significante, un lugar del lenguaje).

Amarse por medio de la propia imagen es narcisista, es un espejismo de amor, amor que lleva a la destrucción del otro y de mí mismo, mientras que amarse por medio del otro es simbólico, pero evidentemente no es sin interpretación, es decir cuando nos sentimos amados por el otro es que nos amamos, cuando nos sentimos despreciados por el otro es que nos despreciamos, por eso habría que interpretar que alguien que antes nos amaba y ahora nos desprecia es porque hemos pasado de amarnos a despreciarnos y después el otro siguiendo nuestro proceso ha transformado su posición de amar en posición de despreciar.

La realidad se produce y está determinada por nuestra relación con nuestro interior excluido, es decir que traicionarnos a nosotros mismos trae consecuencias y produce circunstancias, aún cuando después leamos, sin tener en cuenta los procesos psíquicos, que las circunstancias nos han llevado a esa situación.

No hay casualidad ni causalidad que no sea psíquica, por eso decimos que lo producido por una máquina está sobredeterminado por la máquina que lo produce. Así decimos que una fotografía está sobredeterminada por la máquina con que se ha hecho, un sueño está sobredeterminado por la máquina de soñar que es el aparato psíquico del soñante, así como el juego de cara o cruz está sobredeterminado por las reglas del juego de la tirada de una moneda, y el juego de dados está sobredeterminado por la regla del juego de los dados. Ninguna sobredeterminación abolirá el azar, pero el azar es un hecho consecuencia de la ley. Pues como dice el poeta: ninguna tirada de dados abolirá el azar. El poeta también dice que lo que la realidad no me ha dado, ha sido previamente rechazado por mí, y que nadie me convence de lo que no estoy previamente convencido.

Revista Extensión Universitaria Nº 64

Amelia Díez Cuesta
Psicoanalista
607 762 104
ameliadiezcuesta@gmail.com

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