El malestar en la cultura

HEGEL

MARX

HEIDEGGER

AMELIA DÍEZ CUESTA

Psicoanalista

 

AMOR ÚNICO

 

- Me gustaría hablar para nadie y sobre nadie.

- Nadie ya es un nombre, una manera de presentificar la ausencia de alguien.

- Siempre queriendo caer de pie.

- No, Claudia, sólo pretendo caer en alguna frase.

- Me desnudo y tampoco me ves.

- Lo que vemos nos lo indica nuestra propia mirada, o nuestra propia voz.

- Bueno, hay objetos más atractivos que otros.

- Sí, después de ser mirados.

- Y entonces ¿para quién me pongo bella todas las mañanas, tardes y noches?

- Para conseguir arrancar alguna mirada, alguna voz.

- Luego depende de mí, de mi atractivo.

- No, simplemente sabes que algunas mujeres te van a mirar, porque se buscan a ellas, buscan un espejo donde mirarse, y también sabes que algunos hombres te van a mirar porque necesitan el deseo de una mujer para andar erguidos.

- A veces dices unas cosas, Miranda, que no sé qué pensar, parece cuasi científico y a la vez tiene un tono delirante.

- Bueno, son frases, lo que pasa es que algunas somos más libres, somos libres hasta de la libertad.

- ¿Cómo libres de la libertad?

- Sí, no pretendo liberarme, no pretendo llevar adelante ninguna idea de libertad, es sólo para gozar de ella, no pretendo utilizarla.

- Eso lo había escuchado acerca del poder, el poder se tiene a condición de no ser utilizado.

- Una frase te lleva a otra frase, así se construye la inteligencia, porque la inteligencia tampoco se tiene, se hace, y generalmente entre varios.

- No me digas que la inteligencia tampoco es un hecho solitario…

- Los hechos solitarios…amarse sólo a sí mismo no es un hecho propiamente humano… Freud llega a decir que se comienza amándose a sí mismo y que si no se ama rápidamente a algo más…uno se enferma.

- ¿Quieres decir que eso de que uno no se quiere a sí mismo…y de que se tiene que querer a sí mismo para luego querer a los demás es un mito?

- Cuando no se ama a nadie… es que sólo se ama a sí mismo, lo que pasa que amarse sólo a sí mismo produce mucho malestar y deja al sujeto sin nada de deseo, todo su deseo está puesto en sí mismo.

- Amarse a sí mismo…parece hasta peligroso.

- Mantener una sola relación , ir en una sola dirección...no es propio de lo humano...deshumaniza...ser una piedra para una piedra está bien, para un humano es algo muy "duro".

(Volver...)